martes, 12 de octubre de 2010

El olor de sus noches

Ella hace crecer el día en altura
hasta que él, con su noche, trepa a su cintura.

Es posible que caiga al abismo de horas de luz
pero lleva consigo millones de estrellas negras.

La oscuridad no es problema entonces
para verse con el tacto de suaves manos,
de sueños despertados y ciegas miradas tejidas de llanto.

Del llanto seco de espinas,
de rosas mojadas de lágrimas.

Lágrimas de sudor tras alcanzar la cima de su ombligo
para caer de nuevo al fondo de su olvido.
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