martes, 22 de junio de 2010

En algún lugar de ninguna parte

Ocurre que un día abres un cajón de la cómoda para buscar tu par de calcetines favorito y encuentras solo uno de los que lo forma, abandonado entre otros semejantes pero no iguales. Entonces, abres el resto de los cajones en un intento inútil de hallarlo donde no suele estar y en efecto, no está. Seguramente esté mezclado con la ropa sucia en el cesto y permanecerá allí hasta que un nueva colada los una de nuevo aunque no para siempre. Decides ponerte otro par completo pero desteñido.

El efecto final es que aunque vuelves a vestirte por los pies no lo haces con lo que querías. La causa inicial, no pararte a buscar lo que realmente quieres o mejor dicho, no poder encontrar lo que realmente buscas aunque lo quieras hacer.

Ese día es un calcetín, otro día es aquello que te hacía vibrar. Todos los días hay algo que te recuerde lo bonito que es reír y lo triste que es llorar y desgraciadamente nos resulta más atractivo encontrar las causas de lo segundo que agarrar inconscientemente las de lo primero.

En nuestro continuo movimiento hacia delante en el tiempo solemos deslocalizar las fábricas de sueños en países del pasado. Allí, explotamos a los recuerdos a un trabajo tan difícil como mal remunerado: encontrar nuestro lugar en el presente. Tarea harto complicada desde la perspectiva cabizbaja del que somete los pasos de hoy al ritmo del ayer. Qué fácil es convencerse de que “cualquier tiempo pasado fue mejor” cuando no vives tu presente en términos de futuro.

Por ello pienso que encontrar tu lugar no es difícil, lo complicado es que te elija a ti para quedarte contigo. Porque estos lugares no están hechos solo de pensamientos, personas y sentimientos sino que también lo están del momento en que los construimos en nuestra mente y corazón. Así, nuestra tendencia innata a alimentarnos de las experiencias vividas dibuja un boceto de dónde, qué y con quién queremos estar. Lo perfecciona a medida que nos acercamos a él. Se llena de valor cuando finalmente conseguimos alcanzarlo. Pero en ese momento, la fuerza del deseo de llegar a él se debilita de repente y te abandona dejándote detrás a ti. Ese lugar que eras tú no quiere quedarse contigo pues quisiste quedarte contigo en aquel momento en el que buscabas este lugar. Ahora eres y no eras y tú lugar no es el mismo pues tú no eres igual.

Ese espacio empezó siendo un sueño, cogió forma con el tiempo y es ese mismo tiempo el que lo emborronó y le dio otra forma aunque no fueras consciente de ello. No se trata de querer alcanzar una meta, se trata de que la meta tenga el valor que poseía cuando comenzaste la carrera y eso, en el continuo devenir de acontecimientos que nos trastocan y moldean, es lo realmente complicado.

Somos hijos del tiempo y padres de un camino por recorrer. Somos nosotros los que inculcamos rectitud a nuestro camino mientras su abuelo se empeña en recordarle lo apasionante de crecer en curvas, senderos abruptos y cuestas empinadas pero también en llanos, y descensos amortiguados de hierba. Da igual que en su final se encuentre la posada deseada pues por ser su final habrá muerto y criaremos un nuevo camino pues nuestra vida no se quedará allí para siempre.

Lo importante es que en ese trayecto, independientemente del “cómo”, del “cuánto” y del “por qué” nos quedemos con “quién” y aprendamos a evolucionar nuestro yo para ser ese quién de otro y mantenerte como un reconocible tú.

Las metas son a los caminos como los fines a los medios, no justificables. Es el camino aprovechado lo que justifica la meta. votar

3 comentarios:

  1. Enóloga en paro y estudiante por costumbre1 de julio de 2010, 18:20

    El concepto tú y yo lo tengo perdido desde esto: http://www.youtube.com/watch?v=u44eYPfaRCI

    Lo que me va a mi el horterismo gratuíto. Pégame que además de gustarme me lo merezco.
    Ramoncín, te necesitamos interrumpiendo nuestras intervenciones en el congreso de los pobres (el bar), poniendo un poco de paz llevándote las manos a la cabeza en un claro gesto de "¿estamos locos o qué?".
    Te has perdido mi cumpleaños. Esto último a modo de chantaje emocional.

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  2. Jajajaja!!! He estado un buen rato partiéndome con el video!!! Cuando quieras sabes que me apunto a esas cervecitas, aunque últimamente y entre semana ando un poco liadillo.

    En cuanto a lo de tu cumple, ni yo mismo me lo perdono!!!

    Nos vemos pronto!!

    Por cierto el blog de Jose!! Es genial!! Jajaja!!

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  3. Enóloga no tan en paro y menos estudiante4 de julio de 2010, 21:13

    Entre semana estás liado pero es que para pillarte en fin de semana hay que pedirte cita previa consulta de agenda, chato.
    Además tengo que comentarte cosas, ¿tú eso de hacer una parte del Doc fuera como lo ves? Digo por si te animas a venirte a NZ. Al final me veo teniendo que ser adulta y yéndome sola. ¡¡Traidores!!

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