domingo, 30 de mayo de 2010

La injusta ley electoral española: bipartidismo y el voto útil (o más bien inútil)

A raíz de la aprobación el pasado jueves 27 de mayo en el congreso de los diputados del conocido como “tijeretazo” del gobierno, con sus famosos recortes en políticas sociales, me he visto en la obligación moral y ciudadana de informar brevemente de la pobreza de un sistema electoral a todas luces (por lo menos las mías) caduco, injusto y turbio que permite cosas tan curiosas como que Izquierda Unida (IU) obtuviera 963 040 votos en las últimas elecciones generales de 2008, lo que se tradujo en 2 escaños en el congreso, mientras que el Partido Nacionalista Vasco (PNV) que obtuvo 303 246 votos ( 3 veces menos), lograra conseguir 6 escaños (3 veces más).

Es un sistema caduco porque la norma que lo desarrolla data de 1985 (son ya 25 años sin reformas) y recoge un espíritu necesario en una transición que, seamos sensatos, queda ya muy lejana.

Es turbio porque pese a las enormes críticas que recibe sigue sin modificarse, lo que apoya la tesis que sostiene que a los dos principales partidos, es decir el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Partido Popular (PP), no les interesa lo más mínimo modificarla. No me extraña viendo los beneficios que obtienen del mismo.

Finalmente es injusto porque no supone una proporción directa entre número de votos obtenidos y representación parlamentaria como he mostrado en el ejemplo anterior.

La lectura de textos legales supone un esfuerzo extra porque el lenguaje utilizado es técnico y, para que engañarnos, es muy aburrido. Pero os aconsejo que leáis, al menos, el Capítulo 3 del Título II de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General. Aunque para simplificarlo todo os explicaré lo más claramente posible cómo se conforma el congreso de los diputados tras unas elecciones generales.

Desde mi punto de vista los principales problemas del sistema electoral español son las circunscripciones provinciales y la ley d’Hondt por un lado y el voto en blanco no computable por otro.

Circunscripciones provinciales

El congreso de los diputados consta de 350 escaños (sillas donde nuestros queridos y amados políticos se sientan, o no, en ese bonito hemiciclo que sale todos los días en los telediarios). Para repartirlos se procede de la siguiente manera. Se asignan 2 escaños por provincia (que pasan a denominarse circunscripciones) excepto Ceuta y Melilla a las que se le asigna 1 escaño a cada una de ellas.

España tiene 50 provincias (50•2=100 escaños) y las mencionadas ciudades autónomas (2•1= 2 escaños). Así, ya se han repartido 102 escaños, con lo que quedan 248 a repartir (350-102= 248 escaños).

Estos 248 escaños se reparten en función de la población que tenga cada provincia (circunscripción) del siguiente modo:

1. Se divide el número de población de derecho entre el número de escaños a repartir. Ej. La población de derecho en España 2008 fue 45 200 737 personas. Así, pues tendríamos. 45 200 737 / 248 = 182 261,04 personas. Esta cifra se denomina cuota de reparto.

2. Se divide la población de derecho de cada circunscripción entre la cuota de reparto. El número obtenido tendrá una parte entera y otra decimal. Ej. La circunscripción por Valencia en 2008 tenía una población de derecho de 2 486 483 personas, entonces se tiene que: 2 486 483 / 182 261,04 = 13,6.

La parte entera suponen 13 escaños, a lo que hay que sumar los 2 que se le asignaban directamente haciendo un total de 15 escaños.

Este proceso se realiza con todas la circunscripciones y se asignan tantos escaños como valor tenga el número entero del cociente anterior (población de derecho en cada provincia / cuota de reparto).

3. Los escaños restantes se distribuyen asignando uno a cada una de las provincias cuyo cociente, obtenido conforme al punto anterior, tenga una fracción decimal mayor. En el caso de Valencia le correspondió uno más a partir de su decimal (el 6 de 13,6). El total de escaños que correspondieron a esta circunscripción en 2008 fue, por tanto, 16.

Este es el procedimiento de reparto de escaños entre las distintitas circunscripciones. Aquí reside el primer problema de todos: el distinto valor del voto en función de la provincia donde te encuentres. En el ejemplo de Valencia, la obtención de un escaño supone un ratio de 2 486 483 / 16 = 155 405 votos por escaño.

Observemos ahora el caso de Soria. La población de derecho en esta circunscripción fue de 93 593 personas en las mismas elecciones. Siguiendo el mismo procedimiento anterior, calculemos el número de escaños que le corresponderían:

93 593 / 182 261,04 (cuota de reparto) = 0.5. Esto supone que no le corresponde ningún escaño por la parte entera de su cociente (el número entero es 0). Así que se le otorgan los 2 escaños fijos que se dan por el mero hecho de constituir una circunscripción. Además, a Soria tampoco le correspondió ninguno de los escaños restantes que se otorgan por el número decimal, con lo que se quedó con esos 2 escaños. Si hacemos el cálculo de ratio de votos para obtener un escaño como habíamos hecho con Valencia obtenemos que: 93 593 / 2 = 46 796.

Esto supone que en Soria se necesita aproximadamente 3 veces menos votos que en Valencia para obtener un escaño (46 796 vs 155 405. Esta diferencia es mucho más abismal si comparamos con provincias con mucha más población (como Barcelona o Madrid) donde para obtener un escaño se necesitarían muchos más votos que en Soria y Valencia.

Este hecho ocurre simplemente por dar, de primeras, 2 escaños por provincia, sin tener en cuenta la población de las mismas.

Ley d’Hondt

Después nos encontramos con la transformación de votos en escaños dentro de cada circunscripción.

La primera regla es que para que un partido pueda optar al reparto de escaños necesita llegar al menos al 3% de votos validos (los partidos más minoritarios desaparecen mediante esta criba). Este límite es mayor aún para las elecciones munipales en algunas zonas de España, como nuestra maravillosa Valencia (donde el límite es 5%). Aquí sí saben bien cómo eliminar minorías...

Para el reparto de los votos se utiliza el sistema d’Hondt. El sistema consiste en dividir el número de votos obtenidos por cada partido político entre 1, 2, 3,…n, siendo “n” el número de escaños que se van a repartir en esa circunscripción. Los valores obtenidos se ordenan de mayor a menor y se asignan los escaños por este orden. Un ejemplo vale más que mil palabras, en este caso utilizaré una circunscripción donde se repartan menos escaños para simplificarlo.

Córdoba tuvo una asignación de 6 escaños en las elecciones de 2008. Las cifras en esa circunscripción fueron las siguientes:

Votos totales: 487 681
Votos a candidaturas: 479 251
Votos nulos: 2 970
Votos blancos: 5 460
Votos válidos (votos totales – votos nulos): 484 711




A la vista de los resultados se observa que los únicos partidos que pueden entrar en el reparto de escaños son PSOE, PP e IU puesto que superan la barrera del 3% de votos válidos.

A continuaron se divide el número de votos de cada partido entre 1, 2, 3, 4, 5 y 6 (puesto que se reparten 6 escaños).

Ej. PSOE 246 470 / 1 = 246 470; 246 470 / 2 = 123 235; y así sucesivamente hasta conformar un cuadro como el siguiente:


Lo siguiente es ordenar los valores obtenidos de mayor a mayor y asignar los 6 escaños según ese orden:

246 470 (PSOE), 182 307 (PP), 123 235 (PSOE), 91 154 (PP), 82 157 (PSOE), 61 618 (PSOE).

De este modo, el PSOE obtuvo 4 escaños, el PP 2 e IU se quedó sin ninguno.

Si analizamos los resultados en esta circunscripción, se observa como la ley d’Hondt se aleja de la proporcionalidad, es decir, el PSOE que ha obtenido el 50,85% de los votos válidos ha conseguido el 66,67 % de los escaños (4 de 6 posibles) y el PP que obtuvo el 37,61% de los votos ha conseguido el 33,33 % de los escaños (2 de 6 posibles). Este sistema se “vuelve” proporcional a medida que el número de escaños a repartir aumenta, pero cuando este número es pequeño se hace patente la falta de proporcionalidad. Por tanto, el problema principal no radica tanto en si el sistema d’Hondt es el adecuado o no, sino en que al dividir el total de escaños en circunscripciones se limita la proporcionalidad de este sistema.

A medida que se hacen divisiones de reparto de escaños mediante las circunscripciones los partidos mayoritarios (PP y PSOE) tienen más posibilidades de repartirse la mayor parte de los escaños (mucho más conforme las circunscripciones tengan menos escaños a repartir) en detrimento del resto de partidos que necesitan un esfuerzo mucho mayor para conseguir arañar algún escaño. Si ponemos como ejemplo a IU este efecto es enorme. Una gran proporción de votos de este partido se van literalmente a la basura por no captar escaños por culpa de las circunscripciones.

Si se optara por la circunscripción general y se repartieran los 350 escaños en función al porcentaje de votos obtenidos o incluso mediante el sistema d’Hondt la proporcionalidad aumentaría notablemente. Analicemos los resultados globales de las elecciones 2008:



Si aplicáramos el actual límite electoral, solamente PSOE, PP, IU y CIU tendrían representación porque pasarían del 3% de votos, así que la primera norma que se debería cambiar es el límite de porcentaje de votos válidos. En mi opinión un buen límite sería aquel que permitiera la obtención de un escaño tras una primer cálculo porcentual (en este caso solo tendrían representación hasta Coalición Canaria- Partido Nacionalista Canario (CC-PNC) ya que Nafarroa Bai (NA-BAI) no llegaría a un escaño entero pues se quedaría en 0.84%). Una vez eliminados los partidos que no llegaran a ese límite, el reparto de los 350 escaños se haría proporcionalmente (mediante el sistema d’Hondt u otro sistema de reparto adecuado).

La columna de “escaños justos” no es más que una simplificación de los escaños que corresponderían al trasladar el porcentaje de votos a número de escaños (Ej. PSOE: 43,87 % se trasladaría a escaños como 350•0,4387 = 153,545). En realidad deberíamos dividir el número de votos obtenidos por cada partido por 1, 2, 3,… hasta 350 escaños y luego ordenarlos de mayor a menor e ir asignando en ese orden los 350 escaños. Pero como aproximación sirve para comprobar la sangría de escaños que sufren partidos que actúan a nivel estatal como es el caso de UPYD que pasaría de 1 a 4 escaños pero sobre todo IU que pasaría de los 2 actuales a más de ¡13!

Asimismo, se puede comprobar que no es verdad, como se suele decir, que los partidos nacionalistas se beneficien del sistema electoral actual y estén sobrerepresentados en el congreso, puesto que el número de escaños obtenidos en 2008 y el que obtendrían mediante este nuevo reparto son próximos entre sí (Convergència i Unió (CIU) se quedaría con 10; el PNV pasaría de 6 a 4; Esquerra Republicana de Catalunya pasaría de 3 a 4 y el Bloque Nacionalista Galego (BNG) pasaría de 2 a 3).

Lo que sí ocurre es que hay escaños de los dos partidos mayoritarios que se reparten más justamente entre el resto de partidos que actúan a nivel estatal lo que limitaría el bipartidismo (que al fin y al cabo es lo que defiende este modelo). Así, tanto IU como UPYD aumentarían considerablemente su representación y podrían ejercer mayor presión hacia al partido gobernante de turno.

Voto útil

Me extendería a explicaros lo absurdo del voto útil, pero he encontrado un enlace genial realizado por Daniel Romero Gurich que lo explica a la perfección, así que simplemente os dejo el enlace:

http://www.slideshare.net/guest8ae105/el-voto-inutil

Espero que después de verlo, votéis por convicción y no por intentar hacerle un favor a la izquierda. Porque desde luego el voto útil, no existe.

Voto en blanco computable

El voto en blanco se considera como voto válido, puesto que los votos válidos son la suma entre los blancos y los dirigidos a candidaturas. Sin embargo, no se tienen en cuenta en el recuento, es decir, no participan en el reparto de escaños al no considerarse como una candidatura. En la mayoría de ocasiones, no suelen llegar al límite del 3% para que puedan tenerse en cuenta en el reparto por circunscripciones provinciales. No obstante, si se observa la cantidad absoluta y el porcentaje que representa este tipo de votos en las elecciones generales del 2008 (286 182 votos o lo que es lo mismo 1,11% de los votos válidos) llama la atención como supera a las cifras que obtienen partidos políticos con representación en el congreso (BNG, CC-PNC y NA-BAI).

Otro comentario que se suele decir es que el voto en blanco “va a la mayoría” y es una expresión equivocada. Lo que ocurre es que al cosiderarse como voto válido disminuye el porcentaje que representan los votos de una candidatura con respecto al total de votos de las candidaturas. Es decir, en el ejemplo de Córdoba, IU obtuvo un 7,04% de los votos válidos. Si el voto en blanco no se considerara como válido, únicamente serían válidos los votos a candidaturas (479 251 votos), entonces al calcular el porcentaje que obtendría IU obtendríamos que 34 131 / 479 251 = 7,12%. Este nuevo porcentaje es ligeramente superior al obtenido cuando se consideran válidos los votos en blanco. Imaginemos que el número de votos en blanco es muy elevado y una fuerza política está rozando el mínimo del 3% para poder entrar en el reparto de escaños. En este caso sí puede suceder que el hecho de contabilizar los votos en blanco como válidos impida que esa fuerza política participe en el recuento.

Pero lo importante del voto en blanco es que es la expresión de descontento general de muchísima gente, por lo que deberían, no solo ser válidos como lo son ahora, sino optar a escaño (ser computable). De este modo, los escaños que obtuvieran los votos en blanco se transformarían en butacas vacías en el congreso y se estaría dando voz (en este caso silencio) a su queja.

Hay movimientos que solicitan desde hace mucho tiempo el voto en blanco computable y una plataforma que está cobrando fuerza en Internet para que se lleve a cabo. Os dejo el enlace a la página web de “ciudadanosenblanco.com”. No tiene desperdicio:

http://www.ciudadanosenblanco.com/index.php?option=com_frontpage&Itemid=1

Finalmente, otro de los problemas de la ley electoral es el de las listas cerradas, pero creo que puede merecer otra nota aparte y no quiero que os tiréis por un puente. Con el rollo que os acabo de soltar creo que es suficiente por hoy.

Espero haber aclarado las dudas a los que las tuvierais y abrir los ojos a los que no tenían ni idea de cómo funcionaba el sistema electoral español. Pero sobre todo, espero que os haya hecho reflexionar sobre la necesidad de cambiarlo cuanto antes.

Fuentes:

Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General:
http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/lo5-1985.html

Página web del Ministerio del Interior: http://www.elecciones.mir.es/MIR/jsp/resultados/index.htm

Voto inútil:
http://www.slideshare.net/guest8ae105/el-voto-inutil

Voto en blanco:
http://www.ciudadanosenblanco.com/index.php?option=com_frontpage&Itemid=1 votar

13 comentarios:

  1. SOY DE CIUDADANOS EN BLANCO Y ME ENCANTA LO DE LAS LISTAS ABIERTAS, HABLAMOS?
    ATTE. GUILLERMO

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  2. Hola Guillermo.

    ¡Cuándo quieras! ;).

    guard18@msn.com

    ¡Un saludo!

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  3. Recogida de firmas:

    http://actuable.es/peticiones/por-ley-electoral-democratica

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  4. Hola.

    Mola la entrada. Hice unos vídeos para Youtube explicando la ley electoral en plan sencillo e intentando que fuesen amenos (aunque ya he recibido algunas críticas de que eran un poco largos XD). Pincha en el enlace si te interesa verlos, a ver si te pueden resultar interesantes para difundir "el mensaje".

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  5. Hola Araxe,

    No es que sean largos, es que para explicarlo bien se necesita tiempo y en tus videos está muy bien detallado, ;).

    Los recomendaré.

    Un saludo.

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  6. Hola, me gustaría hacer un comentario al respecto de la Ley D'Hont, porque es a la que casi todo el mundo echa la culpa cuando se habla de la poca representatividad de IU, y nada más lejos de la realidad.

    Esta ley es una ley para repartir los restos, es decir, que si por división, te salen números enteros, siempre los obtienes. La cosa está en como repartir los demás escaños, los decimales.

    En el ejemplo de Córdoba que pones, si aplicas lo que para el Estado te parece justo que es eliminar a los que no llegan a 1, IU se elimina, puesto que su 7% de votos no le da para un escaño. Lo mínimo para sacar escaño en Córdoba es conseguir el 16,66% de los votos. Ahora hay que repartir entre los otros 2 partidos, con una nueva proporción, al eliminar a IU.

    El PSOE tiene el 57,48% de los votos que quedan, lo que les da 3,44 escaños.
    El PP tiene el 42,51% de los votos que se traduce en 2,55 escaños.

    La Ley D'Hont reparte el escaño al PSOE. Otras leyes de restos se lo darían al PP porque su resto es mayor (55 por 44).

    En cualquier caso es injusto en proporciones tan bajas, porque si el PP obtuviera el escaño, empataría, teniendo en cuenta que el PSOE le ha sacado 15 puntos de diferencia, pero que el PSOE doble en escaños, tampoco es justo. Pero lo que no lo es en ningún caso es que IU se lo lleve, ya que en proporción directa no llegaba a 1.

    Por tanto, la injusticia del reparto de escaños no está en el denostada Ley D'Hont sino en la Ley de Circunscripciones.

    Lo que se quiso en su origen es que todas las provincias pudieran elegir al menos a 2 representantes. No se si hay en algún sitio en que se elijan diputados en circunscripción única.

    Para hacer un sistema justo en este caso, habría que hacer la división de la Población de Derecho, entre la circunscripción de menos gente, que supongo por tu ejemplo, es Soria, y multiplicarlo por el número mínimo de escaños a elegir en cada sitio.

    45200737 / 93593 * 2 = 965 escaños.

    Es decir, que por cada 93 mil personas se elige un escaño, así los votos valen igual en todos lados, pero si ya es un problema tener 350 diputados, con 965 sería inviable.

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  7. Hola anónimo,

    Gracias por tu comentario.

    Estoy de acuerdo con lo que dices, por eso quiero matizar algunas cosas:

    1. Como tú bien dices, la ley d’Hondt no es el problema sino más bien las circunscripciones provinciales. A esto mismo me refería cuando he expuesto lo siguiente:

    “Por tanto, el problema principal no radica tanto en si el sistema d’Hondt es el adecuado o no, sino en que al dividir el total de escaños en circunscripciones se limita la proporcionalidad de este sistema.”

    2. Cuando me refiero al límite de 1 escaño como mínimo para obtener representación, me refiero en el supuesto que estoy explicando (circunscripción única), puesto que si estuviera refiriéndome al sistema actual no tendría mucho sentido que me pareciera injusto el límite del 5% de los votos cuando se tendrían que obtener el 16.66 % de los mismos para poder entrar en el reparto.

    En cuanto a tu idea de los 965 escaños, sería muchísimo más justa, pero inviable como bien explicas. No hace falta irse tan lejos. Con la circunscripción única y 350 escaños repartidos proporcionalmente al porcentaje de votos obtenidos ya se estaría consiguiendo que cada voto tuviera el mismo valor independientemente de la zona de emisión.

    Te doy de nuevo las gracias por tu comentario.

    Un saludo.

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  8. Hola, soy el Anónimo anterior (Andrés).

    El objetivo del comentario anterior era "defender" una de las posibles leyes para repartir los restos.

    Mucha gente cree que la Ley D'Hont es la culpable de la falta de representatividad de las listas minoritarias. He oído en multitud de ocasiones, a gente corriente, lo cual es disculpable, pero también en medios de comunicación, que si IU con el 3% de los votos tiene poca representación es por dicha ley, que se puso para favorecer el bipartidismo.

    Que lo favorece, es cierto, porque los restos se van hacia las primeras listas, pero en esto no radica el problema de IU.

    Los que proponen las listas únicas para España, tendrían que mirar si en algún sitio del mundo se hace así.

    En Inglaterra cada distrito de X personas elige un único representante. El distrito se hace para que englobe un número parecido de personas. Las segundas y terceras listas dan 0 representantes. Como ha pasado en las últimas elecciones el partido Laborista con el 29% tiene 258 escaños y el partido Liberal con el 23% tiene 57. Casi, casi justo ;-)

    En EEUU, la elección del presidente se hace dando todos los representantes a la lista más votada. La última vez de Bush, ganó las elecciones pero no en número de votos.

    Esos países son el paradigma de las democracias, así que la nuestra no debe ser tan mala cuando es un poco más justa.

    Solo recordar por qué se hizo esto: Todas las provincias deberían tener representación, y aunque injusto en cuanto al número de personas, más justo en cuanto a territorio. Quizá esto se pueda cambiar ahora y dejar esto solo para el Senado donde se supone que se defienden territorios.

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  9. Hola Andrés, muchas gracias de nuevo por tus comentarios. Que suscribo totalmente.

    Está claro que si comparamos nuestro sistema electoral con el de otros países del mundo (EEUU por ejemplo), es más justo. De todos modos y desde mi punto de vista, es triste observar como muchos países europeos (entre ellos España) se contagian de esa tendencia al bipartidismo estadounidense. Prefiero muchas más alternativas y voces para gestionar el día a día. Creo que es sano que existan esos partidos bisagra para matizar políticas y evitar mayorías absolutas (otro horrible cáncer de la democracia).

    En cuanto a lo del senado, es lo que tú dices. ¿No se supone que es esa su función? Para qué el sistema con circunscripciones provinciales en el congreso. No le veo ningún sentido.

    Me alegra enormemente que tu participación en la entrada del blog.

    Un saludo.

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  10. El problema no es la ley de D'Hont; porque este criterio lo único que hace es aplicar con exactitud meridiana la PROPORCIONALIDAD a los votos que obtiene cada partido. Además, despues de aplicar la proporcionalidad en los números enteros, dice que el partido que tiene los decimales de la proporción más altos se lleva los escaños que quedan sin repartir y solo en ese orden. Por lo tanto parece ''bastante justo'' (cualquier criterio nunca es justo) entre los infinitos criterios que podemos manejar. Para muestra, pongase el ejemplo de dos partidos con 1001 y 500 votos, respectivamente, para elejir 2, 3, 4, 5 o 6 escaños y otro caso con 999 y 500 votos, respectivamente.

    Otra cosa es el límite del 3% o el recuento por provincias, que no tiene nada que ver con el pobre de D'Hont. Al diablo lo que es del diablo y al Cesar a pelar patatas.

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  11. Es una entrada genial!! Muy explicativa!

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  12. Hola Anónimo (19-Nov-2011),

    Efectivamente, como mencioné en otra contestación y está explicado en la entrada, el problema principal no es la ley d'Hondt. A continuación cito lo que puse:

    “Por tanto, el problema principal no radica tanto en si el sistema d’Hondt es el adecuado o no, sino en que al dividir el total de escaños en circunscripciones se limita la proporcionalidad de este sistema.”

    Es verdad que es un sistema proporcional, pero siempre y cuando el número de escaños a repartir sea elevado. Si no es así pierde proporcionalidad, como también está explicado en la entrada.

    En todo caso, te doy la razón en que el problema real es el recuento por provincias y el límite del 3%.

    Al anónimo (20 Nov 2011), muchas gracias por tu comentario.

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