domingo, 21 de marzo de 2010

Aprendiendo de lo desconocido

Contradicciones selladas en tarros de miel, contradicciones dulcemente escondidas en el desván del pasotismo más cretino y difuso. Se acabó el miedo a lo desconocido en el preciso momento en que lo desconocido se presentó en mi puerta con un ramo de presentimientos positivos y un descarado apretón de manos.

Trajo dos mil versos de plata entregados en bandeja de palabras. Palabras hechas de hormigón y fuego sin el propósito de un título concreto ni el desenlace de una lágrima corriendo por mi mejilla. Dictados escritos en renglones torcidos con el suculento afán de que al leerlos se mostrasen derechos…al corazón.

Es curioso como me conoce lo desconocido, sabe más de mí de lo que jamás sabré yo de él y sin embargo desconoce tanto o más de él mismo de lo que yo me desconozco. Lo desconocido es más mío que suyo y pese haberlo tenido escondido bajo la triste llave del remordimiento ha esperado paciente a que lo liberara del injusto castigo de olvido al que lo había sometido. Unos dicen que son gotas de agua las que colman los vasos, en mi caso han sido unos preciosos ojos azules.

De algún modo mi olla a presión ha llegado a varias atmósferas y el vapor de ardiente inquietud hace silbar la válvula de mi conciencia. Mis fases REM me impiden conciliar la realidad, que así sea por siempre, si ese siempre se acuesta conmigo. Puede que recoja un puñado de lunas en noches estrelladas y en el camino se ilumine un poco mi cara oculta al sol del mero placer. Pero también puede que siembre una estrella en una noche de luna llena y me iluminen las dos caras a la vez. El poder del “poder” es infinitamente menor al del “creer”; el “poder creer” está en un punto intermedio. Pero me quedo sin dudarlo con el “creer en poder”, pues tiene mucha más fuerza de espíritu guerrero, desde la boca de un guerrero de la paz que da el amor.

Mi guerra es continua, mis batallas dispersas, mis paradas reconfortantes y mi meta inalcanzablemente alcanzable.

Pero yo sigo andando con ilusión, porque como dijeron un par de Antonios a la par que genios: “se hace camino al andar” y “sé que dependemos del poder de la ilusión”. votar

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