domingo, 11 de octubre de 2009

Rumbo a Italia

Hace ya un tiempo que vivo la política con poco menos que incomprensión y cierto grado de asco. Siempre he sido (y seguiré siendo) alguien que cree que se ha de votar porque es la única opción real que tenemos de decidir (si es que los políticos deciden algo hoy en día…) quien nos organiza la vida en los aspectos legal, social y económico.

No obstante, la caterva de políticos que nos representa hoy en día está haciendo un gran esfuerzo para que cada vez más gente se quede en casa los domingos electorales.

Los ideales y la ilusión por el cambio con el que comenzó nuestra breve etapa democrática han desaparecido prácticamente. Las causas principales desde mi punto de vista son:

1. Pérdida de poder del ejecutivo: no nos engañemos, hoy en día el poder no lo tienen nuestros gobernantes sino el dinero de las grandes empresas y bancos de importancia en el país (o incluso en otros países importantes). Por mucho interés y ganas que tenga un gobierno de llevar a cabo un cambio social o económico de peso, si no tiene el respaldo de los “lobbies” multinacionales que puedan verse afectados, no se llevará a cabo. Ya se encargarán esas empresas de difamar, chantajear y utilizar toda la maquinaria a su alcance (incluida una de las más poderosas: los medios de comunicación generales) de que no logre su objetivo.

2. La corrupción: de moda hoy en día (aunque haya existido y desgraciadamente exista por muchos años) en cualquier medio de comunicación (salvo en Canal 9, jejeje). El político ya no está para servir al pueblo y luchar por los intereses de la mayoría (salvo contadas excepciones), sino que se sirve del pueblo para luchar por sus propios intereses, algo muy distinto. Su objetivo es trepar (nunca mejor dicho) cuanto más alto mejor para manejar más hilos, tener más influencias y por tanto más poder (adquisitivo propio, se entiende).

3. “Borreguismo” social: sin duda el más preocupante de todos. La mayoría del pueblo, otrora crítico con el gobernante, luchador por sus intereses y desconfiado por naturaleza, ha dado paso a una nueva especie de ente al que he denominado Homo borregus maximus. Y con este ser me quiero cebar hoy.

En Italia hace tiempo que reina (y digo reina porque es más parecido a la monarquía absoluta que a una democracia) Don Silvio Corleone, perdón Berlusconi. Un hombre al que objetivamente hay que tratarlo como gran estratega y subjetivamente (¿o también objetivamente?) como un gran mafioso. Para muestra un botón:

La "ley Alfano" suspende los juicios contra los ocupantes de los cuatro cargos más altos de la Administración Italiana, incluyendo, por supuesto, al Primer Ministro. Esta normativa, adoptada el año pasado poco tiempo después de la llegada de Berlusconi por tercera vez al poder, congeló todas las causas en su contra, incluso la que lo tiene como principal imputado en una causa por supuesto soborno contra el abogado inglés David Mills para que prestara falso testimonio en causas que ponían en riesgo los negocios privados de Berlusconi. También habilita la puesta en marcha de las investigaciones sobre fraude fiscal y falsificación contable en la compra de derechos televisivos del grupo perteneciente al magnate de medios italiano y la causa en la que se investiga un presunto intento de soborno a senadores de la oposición.

Ftes: http://es.wikinews.org/wiki/Berlusconi_se_queda_sin_fueros
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Constitucional/echa/tierra/ley/inmunidad/protege/Berlusconi/elpepuint/20091007elpepuint_12/Tes


Sin embargo, el pueblo italiano sigue otorgándole legitimidad a los actos de Berlusconi pues lo sigue votando y en cierto modo justificando. Aquí está lo preocupante, aquí aparecen los Homo borregus maximus.

En España parece ser que nos hemos contagiado. Me río yo de la gripe A. Mucho más miedo me da la gripe HBM1 (Homo borregus maximus variante 1).

Recuerdo (no por mi memoria ya que era demasiado pequeño para asimilarlo) como salió el ex presidente Felipe González del gobierno. Los casos de corrupción (Roldán, caso Filesa,…) y el famoso GAL desgastaron (lógicamente) al gobierno y pusieron en bandeja de plata a Aznar la llegada al poder en el 96. El votante de izquierda (por lo general) puede presumir de una mentalidad más crítica y menos fundamentalista. Cuando comenzó a salir a la luz la mierda que había debajo de la alfombra del gobierno socialista, sus votantes (al menos una parte importante) lo castigaron en las urnas y permitieron un cambio. El votante de derechas (por lo general, de nuevo) no es así, es constante, fiel e inmutable. Dame un domingo en agosto con 40 grados a la sombra que el irá a votar a su partido (haya pasado lo que haya pasado y pueda pasar lo que pueda pasar).

Lo que está ocurriendo hoy en España y en Valencia concretamente me parece sorprendente. No creo que nadie tenga dudas ya (por muy votante acérrimo del PP que sea) que ha existido cohecho (en mayor o menor grado) en el gobierno de la Generalitat Valenciana. El nerviosismo generado en el PP y la anunciada destitución del número dos por Valencia (Ricardo Costa), no hace sino reafirmar las irregularidades cometidas (si fueran tan inocentes nadie saldría lastimado). Y pese a todo, me quedo helado al ver las encuestas que indican de nuevo mayoría absoluta del PP en Valencia (fte: http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/PP/mantiene/Camps/pierde/credito/elpepuespval/20091009elpval_2/Tes

Triste pero cierto…

La falta de información y autocrítica, la censura mediática de un medio público como canal 9 y el fundamentalismo (en general) del votante de derechas, son las excusas que se me ocurren para explicar tal despropósito. No puedo entender que te roben, te vacilen y te mientan y sigas dándoles crédito.

Puedo entender que votes a un partido político por tu ideología, porque creas que tienen mejores propuestas contra la crisis, porque defiendan mejor tus intereses económicos o sociales. ¿Pero que te estafen y no los castigues? ¿Es justo que te gobierne un corrupto?

Estoy totalmente de acuerdo en que en todos lados hay corruptos. Estoy de acuerdo en que los persigan y juzguen a todos (sean del partido que sean). Estoy de acuerdo en que se investiguen las cuentas de todas las comunidades autónomas (¿para cuando auditorías independientes?). Pero que la gente justifique una estafa probada porque los otros también lo hicieron en su momento, me parece razonamiento de niño en el patio del colegio:

-¡Tú eres tonto…!-
-¡Pero tú más…!

Así, parece ser que los que nos gobiernan no son los principales culpables de lo mal que lo hacen y de cómo se aprovechan de su puesto. En realidad, somos nosotros los que estamos pervirtiendo la democracia con nuestra pasividad, dejadez y visto bueno a lo malo.

Viva al corrupto = muerte a la inteligencia humana.

¡Ah! Y para los que digan: “prefiero lo malo conocido, que lo bueno por conocer” les contesto con otro dicho: “el que no se arriesga, no gana” y con otra obviedad: no sólo hay dos partidos políticos (¡por suerte!) votar

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