sábado, 24 de octubre de 2009

Ficción

No sé fingir. Aunque lo intente, aunque lo pretenda no sé hacerlo. Fingir me duele tanto más que no hacer lo contrario a lo que debería. La ficción me quita dos tercios de vida a la espera del último golpe.

Si la miras a los ojos, no la ves. Su cara emborronada refleja los deseos de unos ojos, los míos, que emiten a otra longitud de onda. Entonces, deslumbrado por la verdad de la situación lo comprendes todo, pese a no entender nada: “justo lo mismo le debe estar sucediendo a ella”, piensas.

Idéntica sensación que antaño: en el mismo universo físico, pero en dos mundos paralelos emocionales, sin agujeros de gusano que nos enlacen, sin conexión temporal que nos aguarde, con un infinito de sentimientos perdidos en ninguna parte.

Entonces finges y lo que te pide la vida se lo dejas a la muerte y lo que te apetece hoy se lo reservas a la “nunca”. Porque lo de hoy no te apetece por ser hoy, sino que te apetece por quererlo para siempre y siempre es demasiado tiempo, siempre…

Y tus ojos se alejan de su luz, cegados por lo que no quieres ver. Dos corazones distantes protegidos del dolor de la incomprensión mutua y de la infidelidad de pensamientos que se acuestan con otras realidades que nunca coincidirán.

Silencios eternos contenidos que suplantan la identidad de verdaderas caricias y besos de duermevela. Esos silencios en los que callas todo lo dicho por no significar nada hablarlos de nuevo y que, en contra tus ingenuos deseos, son callados por el dolor de volver a pronunciarlos.

Y tus manos ya no tocaran su vientre, ni mucho menos su alma será tocada por las palabras susurradas a su oído. Ni tu oído notará su aliento olor deseo. Ni su deseo acabará amándote en la cama. Ni tu cama se llenará de su piel. Ni tu piel de las yemas de sus dedos. Ni tus dedos de los suyos unidos en manos agarradas de pasión. Ni pasión encendida por un roce intencionado. Ni intención de encender el fuego que te quema que no te quema por calor, ni te calienta por tú estar frío, sino que el frío condensado en tu corazón te suplica: “no más cambios de temperatura…” votar

No hay comentarios:

Publicar un comentario