domingo, 6 de septiembre de 2009

Una mañana...

…abres los ojos y está ahí, mirándote desde el techo blanco “yeso” de tu habitación…sin estar ahí y estando en todas partes. Porque está en el espejo del baño, en la naranja que exprimes para tu zumo y en el tazón de leche de soja que te acabas de tomar…

Luego aparece en la mirada de esa preciosa chica que te cruzas al salir del portal o en la luz roja del semáforo de la esquina. Más adelante, te persigue durante el corto pedaleo al trabajo. Te da palmaditas en la espalda mientras aseguras la bici en tu oxidada farola habitual y te saluda al entrar en el laboratorio mientras bostezas de nuevo por esa noche demasiado larga.

Te pellizca cuando estás a punto de quedar con Morfeo frente a la pantalla de tu ordenador a eso de las 9:30 h, te empuja cuando estás manejando una disolución 2 N de ácido sulfúrico y te grita al oído cuando se te ocurre disfrutar de tu primer momento de paz mental del día (¡para que no te despistes!) mientras cantas una de tus canciones favoritas.

Se sienta contigo a comer, te roba un poco de ese arroz al horno tan rico, con su tomate incluido. Te descafeína el café y encima le pone sacarina. Te susurra al oído palabras que deseas oír y que no quieres reconocer. Te acompaña mientras pierdes el tiempo en el “facebook” como una tarde cualquiera. Te fuerza a escribir notas que no sabes ni por qué escribes. Te acelera el corazón un segundo y te aplatana 23 horas 59 minutos y los 59 segundos restantes del día.

Te hace un tapón en tu mejor entrada a canasta, se agarra a tu cuello cuando intentas saltar para hacer tú uno y finalmente te contractura cuando estás estirando.

Te calienta tu ducha fría, le añade vinagre a la salsa “pesto” de tus macarrones y te amarga tu yogur con miel de buenas noches.

Se acuesta contigo en la cama y te abraza el corazón…mejor dicho, te lo estruja haciendo cada vez más difícil un nuevo bombeo. Te impide cerrar los ojos y cuando te convence de hacerlo con un sueño como promesa, te regala otra nueva pesadilla.

Te roba dos besos antes dados y se despide hasta mañana…diciéndote al oído bien bajito: te quiere…tu recuerdo de ese amor imposible. votar

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