jueves, 8 de septiembre de 2016

Se llama Noa




La madrugada del 27 de agosto a las 4 h 13 minutos viví una de esas experiencias que por mucho que te describan no alcanzas a comprender en su totalidad hasta que la vives en primera persona. 

La imagen de mi hija asomando la cabeza al mundo se quedará grabada a fuego en mi memoria. La fusión del potente llanto de la pequeña en su primera respiración con el gemido del último pujo de su madre es el “bonus track” de la banda sonora de la naturaleza. La fuerza del instinto de una mujer al dar a luz debería estar al mismo nivel que la gravitatoria, electromagnética, nuclear débil y nuclear fuerte y formar parte de las fuerzas fundamentales del universo. Gracias Ruth por habernos permitido nacer de nuevo.

Qué lejos quedan las 39 semanas y 5 días de gestación cuando sostienes en tus brazos a unos ojazos pegados a un cuerpo tan pequeño. ¿Te puedes quedar mirando embobado durante minutos a un ser que no interactúa contigo nada más que para cagar, mear, llorar y practicar movimientos aleatorios? ¡Sí, se puede! ¡Claro que se puede!

Ella es Noa y con 11 días de vida ya tiene la mía a sus pies. 

Mi camino se ha llenado de encrucijadas que me llevan al tuyo para poder darte herramientas y cariño que te ayuden a lograr lo que te propongas. Espero que cuando sea un anciano y miremos esta entrada del Facebook me puedas decir algo así como: “Papá mira que eres caldoso, pero te quiero tanto…”

Por el momento yo voy a seguir asimilando con gusto el verdadero significado de las palabras “incondicional” y “para siempre”.
votar

martes, 25 de febrero de 2014

Trasvase

Trasvasar un sentimiento no es tan sencillo como derramar agua en un vaso vacío. Porque hay recipientes humanos tan llenos que introducir algo más sólo sirve para colmarlos. Los hay que están casi secos pero las trazas que quedan emponzoñarían el agua nueva e incluso existen aquellos que de tan vacíos se han quedado porosos y nada permanece en ellos lo suficiente para sentirse alguna vez llenos.

Para los que son torrentes que no entienden de límites, ni de cauces, ni de diques, es complejo entender lo hueco porque sólo quieren llenar y ser llenados. Para los que son lechos resecos y agrietados es complejo entender a los torrentes que los desbordan con su ímpetu. Para los que son recipientes impermeables todo les es complejo porque repeler equivale a ser indiferente en el mundo de las sensaciones.

Sécate bien antes de llenarte, sé flexible para llenarte sin romperte y jamás evites que un poco de algo te pueda traspasar para quedarse dentro de ti, o nunca sabrás si desearías haber sido colmado de ello.
votar

miércoles, 1 de enero de 2014

Mi mudanza

Si me preguntas qué ha sido el 2013 te responderé que ha sido triste y alegre, incierto y seguro, extremadamente raro y jodidamente intenso. Aunque suene contradictorio ha sido así en realidad, genuino y sin parangón. Me ha tocado, me ha desequilibrado y me ha hecho caer al más profundo de los limbos vitales. Allí donde el bien y el mal apenas se distinguen por una escuálida frontera de sensaciones encontradas.

Lo he pasado verdaderamente bien y estrepitosamente mal, la mandíbula se me ha desencajado en la carcajada y sellado en el llanto de amargura. He amado y he perdido, he luchado y he ganado, he hecho todo aquello que he querido hacer sin preguntarme dos veces (más de las que me pregunto habitualmente) el propósito final de mis actos y eso es vida, aunque a veces pueda parecer muerte.

He mudado muchas cosas más allá de la piel, he cambiado mucho sin apenas cambiar nada porque me quedé sin apenas nada de lo que me hacía un todo y aún así soy todo lo que quiero ser.

No ha sido en absoluto mi mejor año, pero ha sido uno de los años más importantes de mi vida porque han pasado tantas personas por delante de mis ojos que he podido ver a muchas de ellas con el corazón para quedarse para siempre en el fondo de mi memoria.

Pero, ¿quién soy yo para juzgar al 2013? Prefiero juzgarme y ser cruel conmigo mismo, abroncarme por haber dicho sí cuando debería haber dicho no y viceversa. Fustigarme por haber dormido mucho menos de lo que mi cuerpo necesitaba. Castigarme por haberme maltratado psicológicamente en batallas en las que siempre va a ganar mi otro yo que sigo siendo yo mismo. Enfadarme por haberme dejado llevar por el hoy sin pensar en el mañana, aunque nunca llegue ese mañana que corrobore el cabreo. Condenarme por todo lo anterior a la más dura de las penas morales, el arrepentimiento.

Para acto seguido refutar la condena, al alegar enajenación vital transitoria con altas dosis de nocturnidad, locura y descaro.

Al 2014 le pido la misma condena, ya me encargaré yo mismo de absolverme sin cargos.

Feliz año
votar

domingo, 28 de abril de 2013

Días


Hay días así, en los que todo comienza cuando acaba. Así de simple, así de complejo, así de cruel, así de real. Una mirada de bajos vuelos como reflejo de la decadencia, un silencio desganado como el peor de los gritos posibles. El espejo donde miras ya no devuelve sonrisas, te entrega reflejos llanos, sin más profundidad que las que asoman por las arrugas de expresión triste. Son esos días.

Por la ventana resbala la lluvia que, ironías de la casualidad, cae como lágrimas del cielo. Todo se pone de acuerdo, se conjunta, se complementa, elevando a la enésima potencia la sensación de vacío interior y expandiendo hasta el infinito la grandeza de lo externo. Ya no alcanzas cualquier cosa, los brazos se acortan y las piernas se agarrotan. Un paso supone un esfuerzo extremo, hablar es una odisea y mirar directamente a los ojos de alguien es sinceramente imposible.

La música alegre es ahora triste y la triste es la que escuchas con más ganas. “Masoquismo melancólico” podría llamarse. Los oídos se calzan el filtro emocional y sólo pasa un sonido en diferido, interferido por millones de imágenes, olores y susurros. Tocar el fuego con las manos quema menos que sostener tu pensamiento, que arde.

Entre las nubes se abre paso algo de luz, llega a la misma ventana que antes dejando cercos que quedan ahora como evidencia de la lluvia, del pasado. Unos cuantos rayos alcanzan tu pierna despojada de la sábana. Notas el calor y te levantas. “Here comes the sun”, él lo puede todo. 

Sonríes…

votar

martes, 2 de abril de 2013

30 años


Cumplir 30 años es algo especial, mucho más si alguien se acuerda de ti con estas 30 citas.

Muchas gracias pequeña por el mejor regalo posible.

1. Te invito a sonreír, yo pago.
2. Every day may not be good, but there is something good in every day.
3. Let yourself be silently drawn by the stronger pull of what you really love.
4. Lo más importante de la comunicación es escuchar lo que no se dice.
5. La capacidad de reír juntos es el amor.
6. La sonrisa es una curva que lo endereza todo.
7. El mundo entero se aparta cuando ve a un hombre que sabe donde va.
8. He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces han confiado en mí para lanzar el tiro que ganaba el partido y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en la vida, y es por eso por lo que tengo éxito.
9. La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo.
10. Nunca una noche ha vencido a un amanecer, y nunca un problema ha vencido a la esperanza.
11. Aprendí que los principios dan miedo, los finales son tristes y lo que importa es el camino.
12. La música es para el alma lo que la gimnasia es para el cuerpo.
13. Si la personalidad humana no adquiere toda su fuerza, toda su potencia, entre las cuales lo erótico y lo lúdico son pulsiones fundamentales, ninguna revolución va a cumplir su camino.
14. Un niño siempre puede enseñar 3 cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea.
15. Amar es enamorarse de la misma persona todos los días, sin hacer antigüedad, evitando la monotonía.
16. Tu sonrisa es lo que siempre quiero mirar en tu rostro.
17. El verdadero amor acepta tu pasado sin juzgarte, vive tu presente sin señalarte, y sueña tu futuro sin cambiarte.
18. No existe el amor imposible, existen personas incapaces de luchar por él.
19. Déjame saber que me necesitas con la sonrisa de tu cara, la sinceridad de tus ojos, la fuerza de tu mano…
20. Puede haber amor sin celos, pero no sin temores.
21. Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
22. No le evites a tus hijos las dificultades de la vida, enséñales mejor cómo superarlas.
23. Existe una gran diferencia entre “vivir” y “no estar muerto”.
24. Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga.
25. Un cobarde es incapaz de mostrar amor, hacerlo está reservado para los valientes.
26. En un beso sabrás todo lo que he callado.
27. El alma que puede hablar por los ojos, puede besar también con la mirada.
28. Si no recuerdas la más mínima locura en que el amor te hizo caer, no has amado.
29. Lo mejor que podemos hacer a favor de quienes nos aman, es seguir siendo felices.
30. Vine a dormir contigo: no haremos el amor, él nos hará.
votar

sábado, 7 de julio de 2012

Fábrica de parados incompetentes



En el "Levante-EMV" de hoy aparece el siguiente artículo:

http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2012/07/07/universitarios-pagaran-33--matricula-subir-5-euros-credito/918831.html  

Si acceder a la universidad era caro ahora lo es un 33% más. ¡Un 33% más!  

Lo malo es que cuando digo caro, me refiero únicamente al aspecto económico porque cada vez es más “fácil” acceder “académicamente” a la universidad. La falta de consenso en educación ha tenido como resultado una concatenación de leyes cambiantes en función del partido político de turno que está poniendo de manifiesto el fracaso del actual modelo educativo.  

Es frustrante prever el futuro panorama. Un alumno se va a dejar (o mejor sería decir sus padres) un 33% más (alrededor de 1000 euros por curso en función del grado que se trate) para que le impartan una docencia cada vez menos práctica, con menos recursos (incluidos los humanos) y por tanto de menor calidad. Pero más triste aún es comprobar que los alumnos no están ahí por motivación propia, simplemente están para aprobar y sacarse un título que cada vez les capacita para menos. Impulsados por unos padres que quieren para sus hijos lo que no pudieron tener ellos o por el mero hecho de no encontrar una alternativa más fructífera en el escenario social actual.

Para más inri, no sólo es más fácil entrar en la universidad (académicamente hablando) es más fácil continuar avanzando en los estudios aunque seas un manta, para muestra la denominada “evaluación curricular”

Mediante este tipo de evaluación y cito textualmente el artículo 23.5 de la “Normativa de Régimen Académico y Evaluación del Alumnado de la Universidad Politécnica de Valencia”:

http://www.upv.es/miw/infoweb/araec/info/normativa_regimen_evaluacion_alumnado.pdf

“Con carácter general, será condición necesaria para la superación de la evaluación por currículum, haber obtenido, como mínimo, un 4,0 en todas las calificaciones de las asignaturas correspondientes al bloque curricular a evaluar. Se requerirá además que la nota media ponderada por créditos ECTS de las calificaciones de todas las asignaturas que componen el bloque sea igual o superior a 5,0 si se trata del curso selectivo, y de 6,0 para el resto de bloques curriculares”

Es decir, que puede darse el caso de alguien que tenga 8 asignaturas en un bloque, suspenda 4 con un 4 y apruebe 4 con un 6 teniendo de nota media un 5 y apruebe las 8 asignaturas. Sí, sí, esto está pasando actualmente y lo digo por experiencia propia en nuestro grupo donde alumnos con un 3,9 en un examen piden que les pongan un 4 porque así pueden entrar en la evaluación curricular y por el morro aprobar la asignatura. ¿Cómo lo veis? Estos son los futuros ingenieros, licenciados y técnicos que aspirarán a formar parte de la plantillas de empresas públicas o privadas del mañana.

No estoy hablando de últimas asignaturas que se atragantan, cuando estás en la última convocatoria del último año de carrera. No, no, el caso anterior se trata de un caso en mitad de la carrera que tiene, además, otras dos asignaturas suspendidas y que gracias a subir esa décima podría aprobar las tres de golpe. Alucinante, ¿no?

Cuando a mí me daban clase en la universidad (¡y tampoco hace tanto!), me pelaba clases, pedía apuntes y estudiaba a última hora, me iba de botellón y me lo pasé en grande. Eso sí, siempre iba a por la máxima calificación posible porque me encantaba lo que estaba estudiando. Estaba en la universidad porque quería y valoraba lo suficiente el esfuerzo que estaba haciendo mi madre para dejarse un dineral en aquello que, se suponía, me iba a permitir tener un futuro mejor. En la vida se me hubiera ocurrido reclamarle a un profesor que me subiera la nota de un examen que tengo más que suspendido para, utilizando una treta legal, poder tratar de aprobarla por el morro. La honra y el orgullo de aprobar una asignatura por méritos propios parece ser algo de una época remota.

La universidad pública se está convirtiendo, tristemente, en otro negocio más, donde interesa tener contento al cliente (alumno) para que no se marche a la competencia. Una competencia que cada vez es más fuerte desde la universidad privada por ser ahora menor la diferencia de precios entre unas y otras.

Lo que hace mucho era una fábrica de talentos, se convirtió hace poco en fábrica de titulados, para poco después convertirse en una fábrica de parados y tristemente hoy convertirse en una fábrica de parados incompetentes.

No creo que haya que ser uno un lumbreras para darse cuenta de que es absurdo ofertar un número tan elevado de plazas universitarias en un país donde se recorta cada vez más la inversión pública en educación e investigación y donde las empresas nacionales (en general) no saben lo que significan las siglas I+D+i (o no quieren saberlo. Mucho más absurdo, si cabe, es limitar la entrada a la universidad a la gente que menos recursos económicos tiene. Los futuros universitarios deberían serlo únicamente por sus capacidades académicas y no adquisitivas. Quizá así, habría menos probabilidades de encontrar a alguien reclamando con un 3,9 en un examen y más alumnos con 8, 9 o incluso 10.

La solución, desde mi punto de vista, no es fácil. Es más, las medidas que están tomando nuestros gestores nos llevan justo al lado contrario. Hace falta un vuelco total de las bases de la educación cambiando el modelo desde la misma escuela primaria. ¿Cuándo nos vamos a dar cuenta de que la revolución industrial acabó hace mucho tiempo y que encima en España no tenemos un tejido industrial tan fuerte como otros países donde sí pueden acoger a sus egresados universitarios? ¿Para qué formar a filólogos e historiadores si después se recorta al máximo en los sectores donde podrían devolver a la sociedad el plus adquirido en su formación? ¿Para qué formar a médicos y enfermeras si cada vez va a ver menos centros sanitarios, van a contar con menos recursos para contratarlos y la gente va a tener menos dinero para poder acudir a ellos?

Os dejo con este genial video explicativo donde Sir Ken Robinson habla de alternativas para cambiar el modelo educativo. Debería ser obligatorio de ver para cualquier persona involucrada en la educación a cualquier nivel y es muy recomendable para el resto de personas que formamos esta sociedad a la deriva:

http://www.youtube.com/watch?v=Z78aaeJR8no
votar